EXCITADOR PARA EL ATUN. TECNICA DEL MAGURO KAKI

    

       En la anterior página he intentado explicar como provocar la picada del atún En ésta hablaré de una técnica que es la utilizada en el Japón, y que según el gran escritor de temas de pesca deportiva Fernández Román (1), es de una eficacia extraordinaria. Se le llama allá Maguro kaki.

    Mi experiencia con este excitador es muy corta, dado que lo usamos solamente en unas cuantas ocasiones hace años. Posteriormente apenas he salido en busca del gigante dada su escasez y su lejanía de la costa de Alicante.Con todo, creo que vale la pena dar a conocer esta técnica, pues estoy convencido de su prometedora eficacia.

      El Maguro-Kaki es un excitador que tiene la forma de un emparrillado o ristra múltiple formada por 6 guirnaldas de 2 metros de largo de las utilizadas como adornos navideños; eso si, de las más gruesas del mercado. Son muy frágiles por lo que conviene reforzarlas con dacrón fino. Están unidas mediante un emerillon a 6 anillas soldadas a una varilla de acero de 1,5 a 2 metros que se sujeta mediante tirantes a poca distancia de la popa del barco.


     Hay además una anilla central en la que mediante pinza o sedal fino se liga el terminal de la caña. En este colocamos una ristra de caballas o alachas, de las cuales la última es la que lleva el anzuelo atunero . El aspecto de este conjunto es el de un banco de pequeños peces abrigados a la popa del barco. En los costados pueden ir otras 2 cañas con divergentes en las que se puede poner cebos artificiales. Como es lógico, si se opera con cebo natural, la velocidad del barco es de 3 a 4 nudos máximo.



Dibujo publicado en Pesca a Bordo

     Aquel lejano día de primavera, un amigo profesional, dedicado a la pesca del pez espada, había detectado la presencia de atunes cerca de la costa de Torrevieja. Con esta valiosa información, al día siguiente, antes de que amaneciera, estábamos ya en la zona indicada.
     Un milla antes de llegar al punto elegido, disminuimos la marcha a 5 nudos y calamos una rapala roja y nácar de 26 cm en nuestra caña de 130 libras y una bonita de Yozuri con librea de caballa en otra de 80 libras. Ambas están dando unos excelentes resultados.

    De vez en cuando y con un intervalo de unos 50 metros tirábamos una alacha haciendo rastro hasta llegar al sitio señalado en el Plotter según las coordenadas que nos habían indicado. Ibamos atentos mirando hacia todas las direcciones pero especialmente a popa, por si se veía esa señal característica que indica la presencia del atún cerca de la superficie. Consiste en una especie de borbotón en la cara del agua, provocado por la poderosa aleta caudal del atún cuando atrapa una alacha cerca de la superficie.

    Al llegar al punto elegido, dejamos el barco a la deriva. Pusimos en una de las cañas una alacha y en el terminal de la otra, encarnamos del lomo, junto a la cabeza, una salpa viva de unos 300 gr. que dejamos ir mas al fondo con ayuda de un plomo. Con aquellas (y también con lisas) hemos conseguido varios grandes atunes. Brumeamos arrojando trozos de alacha y de vez en cuando alachas enteras.

    A los pocos minutos sonó en nuestra sonda el pitido intermitente de la alarma del pescado. !Había un atún bajo el barco en 20 m. de agua! Emoción a bordo y un rápido reparto de cometidos para que cada uno sepa lo que hacer en el momento adecuado. Seguramente nos había seguido mientras navegábamos. Hubo entonces una espera tensa, pues sabíamos que en cualquier momento podía producirse la picada. Reforzamos el brumeo para hacer subir el atún; procuramos colocar uno de los cebos al nivel que nos señala la sonda, pero el tiempo pasaba y ni se veía el atún en superficie ni quería picar. Sabíamos que estaba allí pues de vez en cuando saltaba la alarma. Alguien a bordo empezó a dudar y pensando que las señales de la sonda seriían de otra clase de pescado. Pero los demás sabíamos que era“él” y que seguía allí
     El “Chambel” siguió derivando y durante casi dos millas teniendo algunos contactos con el atún a través de la sonda. Transcurrió cerca de una hora sin sonar la alarma, por lo que pensamos que quizás el atún habría vuelto a su zona querenciosa. Decidimos entonces volver allá lentamente, brumeando, para no deshacer el rastro.
     Al poco de navegar, apareció de nuevo en pantalla mas o menos en la misma profundidad. Paramos de nuevo. Nuevos intentos infructuosos. !El “pájaro” sabe más que lepe! Se estaba atiborrando allá abajo por lo que no quiere perder el contacto con nosotros ni tampoco subir.


     Fué entonces cuando nos decidimos a probar el Maguro kaki
navegando a unos 2 0 3 nudos. Al hacerlo, apareció rápidamente el atún en la sonda, en forma de una imagen alargada que nunca, hasta entonces, habíamos visto. Era como si navegase con nosotros exactamente bajo el transductor. A los pocos minutos aparece esta otra imagen en la sonda - la de la derecha- indicándonos que estaba casi en superficie. Casi inmediatamente Pepe el mecánico exclamó: -!Ahí está ! !Tiene por lo menos 100 kilos!- !Al fin lo veíamos! Era precioso.

   Me hubiera gustado que esta historia terminara de otro modo, pero la realidad fue, que pese a hacerlo subir, no logramos que picara. Creemos que desapareció al parar el barco e intentar pescarlo a la deriva en vez de seguir curicaneando lentamente. Quizás fue este nuestro error. Según explica Fernández Román una vez arriba el atún y acometiendo al Maguro kaki , este debe retirarse despacio. Se montan cebos artificiales o naturales e incluso se acelera algo para incitarlo a atacar.

    Basándome solo en esta experiencia, puedo decir que el Maguro Kaki fue muy eficaz para hacer subir al atún a la superficie y que dados el testimonio de los expertos y sus experiencias en aguas japonesas, me hacen pensar que la utilización del mismo entre nosotros puede ser una técnica prometedora en la pesca deportiva del atún. Una ristra de pequeñas caballas en un Maguro kaki, delante de un banco de atunes alimentándose en superficie, !debe ser de una eficacia absoluta!

    La mañana nos brindó ciertamente algunas emociones, pero también como tantas otras veces en esta apasionante pesca, volvimos al puerto con una hermosa “rosca”… Aunque eso sí, con la moral muy alta pues sabíamos que el atún estaba ya en nuestra zona y que además, como asegura mi compañero Rate, nos quedaba una “porra” menos para conseguir este año un atún.

A la izquierda y arriba algunas capturas a bordo del Chambel en aquellos felices años

    Publicado en Pesca a Bordo en Febrero de l. 999

•La idea de emplear el Maguro kaki lo tomamos de  "La gran pesca deportiva en el Mar. Emilio Fernández Román. Ed. Tutor.1.996. "

    INDICE