VELEROS DE TORREVIEJA

El "Salinero" construido por el "tio Migalo" en 1918, que segun Huertas Morión hizo el trayecto
Torrevieja -Barcelona en un tiempo récord, en aquella época, de 28 horas
     En la primera mitad del siglo XX la flota velera torrevejense era la más importante del Mediterráneo. Con una población de unos 6.000 habitantes Torrevieja tenía matriculados 200 barcos, de los cuales había 64 pailebotes, 16 goletas y 31 bergantines. Ello se debió a que armadores de Torrevieja compraron parte de la flota de veleros catalana .
   Arriba: dos clasesde veleros con distintos aparejos construidos en Torrevieja

    Posteriormente muchos grandes barcos fueron construídos en Torrevieja por calafates locales como López Pareja, Miguel Gutiérrez (Migalo) o A. Marí “el Temporal”, autor entre otros, del célebre pailebote “Pascual Flores”. Su armador le puso el nombre de uno de sus hijos, construyendo otro que llevó el nombre de su hija, "el Carmen Flores", el cual se puede ver actualmente en el Museo Marítimo de Barcelona.


Botadura del "Pascual Flores" construído en el astillero que había junto al muelle del Turbio. Año 1918

    El" Pascual Flores", botado en 1.918, tiene 28 m. de eslora y una capacidad de carga de 250 Ton. Al cabo de unos años de su construcción fue vendido a un armador catalán y posteriormente pasó a Inglaterra permaneciendo allí muchos años.
    
La máxima importancia y actividad de la flota velera comercial de Torrevieja ocurrió entre los años 1915 y 1925, para ir decreciendo paulatinamente, aunque durante los años 40 del siglo pasado, aún existían numerosos motoveleros locales que realizaban navegación comercial de cabotaje, tal como refleja Huertas Morión en su documentada obra “Los últimos veleros del Mediterráneo”. Entre los últimos barcos de vela dedicados al comercio y navegación de cabotaje, aparte del citado Pascual Flores, Huertas nombra al pailebot “Emil”, llamado inicialmente “Alegría”, construido en 1919 por A. Marí el “Temporal”. También al “Ramón Freixas” y al “Hernán Cortés”, aún activos en los años 70 .
Posteriormente a aquellos célebres carpinteros de ribera citados, los no menos expertos calafates, hermanos Manolo e Ildefonso Rodríguez Ayala, (mas conocidos por los “alifonsos”), construyeron infinidad de barcos para la pesca profesional y deportiva.


Astilleros de la playa del acequión


    Para honrar la memoria de aquella floreciente navegación a vela,el Ayuntamiento de Torrevieja compró en 1999 el "Pascual Flores" para que sus mástiles airosos recuerden aquellos tiempos en los que los veleros torrevejenses surcaban todos los mares del mundo.
    
Una vez desarbolado y estibado en un carguero, utilizando para no dañarlo una “cuna de agua”, fue trasladado desde Inglaterra, llegando el 30 de agosto de 1.999 hasta el puerto de Alicante. Unos días después fue remolcado, ya montada su arboladura, hasta Torrevieja, donde se le recibió con todos los honores, como corresponde a un emblema histórico de esta ciudad.     Hasta hace poco, lo podíamos admirar adosado a uno de los muelles pesqueros y no junto al antiguo Muelle de las Eras de la Sal, tal como se pensó inicialmente, dado el escaso calado de este último. Actualmente se le han desmontado sus jarcias y arboladura para facilitar su completa restauración que tiene lugar encima del muelle de la Sal.


El regreso del "Pascual Flores" a Torrevieja

    Regreso a Torrevieja del "Carmen Flores" hoy día llamado "Santa Eulalalia"
    En Junio del 2006 tuvo lugar la visita a Torrevieja, en su navegación hacia Isla Cristina, del pailebote "Santa Eulalia" nombre actual del "Carmen Flores, embarcación gemela del " Pascual Flores" construída por Antonio Marí "el Temporal" en 1918. Fue llamado así, dandole el nombre de la hija de su armador.
     El"Carmen Flores" fué comprado y reahabilitado por el Museo Marítimo de Barcelona, danole el nombre actual por ser el de la copatrona de la Ciudad Condal.

NAUFRAGIOS
  
    
Según narra Huertas, multitud de veleros procedentes de Torrevieja terminaron sus vidas marineras en el fondo del mar. Así ocurrió con la goleta “Santa Isabel”, propiedad del torrevejense A. Mateo y mandada por J. Chacopino, que en 1917 desapareció con todos sus tripulantes sin dejar rastro. Otro tanto ocurrió con el bergantín “Río Piedras”, construido en la costa catalana y adquirido por el vecino de Torrevieja D. Eduardo Mateo, que apareció desarbolado en la costa de Mallorca y en el que perecieron sus doce tripulantes y pasajeros.


    Con motivo de la falta de refugio portuario, se produjeron multitud de naufragios en la costa de Torrevieja, a causa, sobre todo, de los temidos temporales de levante. Así ocurrió por ejemplo con el pailebot “Dos amigos”, propiedad de D. F. Torregosa, que se hallaba fondeado en la rada de Torrevieja en el verano de 1922 y que después de perder un ancla garreó con la segunda y fue a perderse en la cercana playa de “Lo Ferrís”.
Pero cuando algún temporal de levante se abatía sobre las embarcaciones fondeadas fuera del abrigo del pequeño refugio de la Punta Cornuda, lo normal era que levaran anclas y fueran a buscar abrigo detrás de la Isla Grosa o del Estacio.
     “Aquel 17 de Noviembre de comienzos de siglo, - cuenta el citado autor- la embarcación “Capricho” tuvo que saltar de la bahía, en busca del refugio de la isla del Estacio, a donde no pudo llegar pues se perdió a la altura de S. Pedro del Pinatar, salvándose solo el patrón Tomas Brú, ahogándose los dos marineros. Brú después de ver morir a sus compañeros, siguió nadando sin perder los ánimos en medio del temporal, consiguiendo llegar a tierra”.
   


Bote salvavidas de la Sociedad Española de Salvamentos fundada en Torrevieja en 1880 y que salvó a muchos náufragos en los alrededores de Torrevieja. Foto año 1969

     El naufragio más importante de aquella época, por las pérdidas humanas que llevó consigo, y que causó el natural impacto en la población marinera de Torrevieja, fue el del trasatlántico SIRIO. Ver la página dedicada a pesca deportiva en la sección naufragios