PESCANDO CABALLAS SOBRE UN NAUFRAGIO

    La pesca de la caballa por el pescador deportivo es de ordinario entre nosotros un hecho casual. Se consiguen en su mayor parte, (al menos en nuestra zona), pescando a la cacea costera con aparejos de curricán de superficie, con señuelos formados por pulpitos pequeños y sobretodo por plumas en número de 3 o 4 separadas por 30 o 40 cm.

    A veces pescando fondeado, también se capturan algunos ejemplares, pero de ordinario se piensa que su hallazgo es ocasional (al subir o bajar nuestros cebos al fondo) y no se les presta la suficiente atención. Sin embargo esta pesca, como saben muy bien mis colegas del Cantábrico, rías gallegas y área del Estrecho, ofrece grandes posibilidades de hacerse con un bonito rancho de pescado y de asegurar una jornada divertida de pesca.
    Aquella mañana bien avanzado el otoño fuimos en busca de caballas sobre un pecio. Unos días antes mis compañeros de barco las habían encontrado unos metros por encima del barco hundido. Probablemente las corrientes marinas muy intensas esos días elevaban nutrientes al tropezar con el gran naufragio generándose así fito y zooplanctan del que se nutren pequeños pelagicos.
    El pecio está a unas pocas millas de Torrevieja y en unos 100 metros de sonda. Es un gran mercante hundido, como tantos otros en la primera Guerra Mundial.

    Aparejos: Llevábamos cañas finas muy sensibles Grauwell de 3 a 5 metros con carretes Daiwa y líneas inextensibles de Fireline de 0,17 mm, con objeto de que la corriente afectara lo menos posible al aparejo de volantín.Los terminales, de nylon del 0,35, llevaban pequeñas camadas de unos 15 cm. engarzadas en la línea del aparejo terminal a través de las bolitas llamadas “cros bead”( de Kali) de tamaño mediano, que permiten el giro libre de la camada sobre la línea terminal, evitando que aquella se enrolle y líe sobre ésta última. Además, al ser alguna de las bolitas, fluorescentes, llaman la atención de las caballas, dado que en la profundidad donde pescábamos apenas llega la luz. De todos modos, yo incorporé también un plomo pintado con un color amarillo fluorescente(que tuvo que ser de 200 gr dada la gran corriente).
      Así mismo añadí al aparejo otras perlas luminosas ( de Sert), para hacerlo más llamativo.Todos estos accesorios luminiscentes probaron una vez más su eficacia en comparación con la ausencia de ellos. Los anzuelos eran Gamakatsu del 2 y del 3, ya que la boca de la caballa es bastante grande.


    Técnica: Una vez fondeados sobre el pecio, que se veía en la sonda como dos franjas rojas superpuestas, comprobamos varios estratos de pescado: uno en torno a los 90 y otros entre los 58 y 65 metros. Optamos por tantear esta última franja de pescado por su menor profundidad. Para ello eché el aparejo al agua y mediante el conteo de las vueltas del carrete, frenando la línea con el pulgar, calculé aproximadamente la profundidad en la que quería pescar.
     La línea se deslizaba rápìdamente entre mis dedos. ¡Una evidente disminución en la velocidad de salida del sedal me indicó que allí estaban¡.Cerré el carrete y levanté bruscamente la caña para clavar. Una gran resistencia al tiempo que una vibración continuada en la puntera me indicó que allá abajo había al menos dos o tres caballas tirando de mi aparejo.Entonces antes de cobrar, pese a que podía perder alguna mientras maniobraba, hice una lazada simple en la línea en la que introduje un cm. de una tira fina de plástico blanco ( de una de las bolsas del almuerzo). Tenía así marcada la profundidad para los sucesivos lances. Al izar el aparejo, 3 hermosas caballas coletearon pronto en cubierta.

     Mis compañeros se valieron de otros trucos, como el del cronometrado del tiempo de caída del aparejo, o el tanteo cada poco tiempo del descenso del mismo, moviendo éste alternativamente arriba y abajo hasta notar la picada.

    El marcaje de la línea con la pequeña tira de plástico blanco, me hizo controlar mejor la banda de pescado que aparecía en la sonda y del modo que lo hice no entorpecía la libre salida de la línea. Un poco antes de llegar mi aparejo a la profundidad marcada, interrumpía bruscamente la caída del plomo, para soltar la línea con igual brusquedad a continuación. Estas sacudidas estimulaban por lo que se ve el acoso de las caballas. De todos modos hay que decir que son peces muy voraces y confiados y si había en su zona algun anzuelo cebado, la pesca continua estaba asegurada.

En el mismo estrato o profundidad en la que estaban, había también jureles y un poco más profundamente era el dominio de las bogas.


Bogas estorninos caballas y jureles atacaban por iguial nuestros cebos

Analizando las imágenes de la sonda pude comprobar que aquellas son distintas a las que producen el boquerón, la sardina o la alacha que dan “manchas” más compactas para una misma intensidad en la penetración de mi sonda (una Raytheon 850), por lo que pienso que quizás otro día podamos identificarlas en la pantalla.

  Los demás compañeros no pararon de sacar tres e incluso 4 caballas de una vez. A veces coincidíamos todos los pescadores de a bordo embarcando en un instante un montón de pescado. Así es que pronto mas de un centenar de hermosas caballas y jureles llenaron el arcón del pescado.

    Quise probar algo que leí hace tiempo. Corté una de las más pequeñas caballas en filetes y luego en pequeños rectángulos de un cm. de piel con un poco de masa muscular. Resultó ser un cebo tan eficaz como los pequeños tacos de sardina salada que utilizábamos, pero con una notable ventaja. Dada la voracidad de estos peces los atacaban igual, pero la firmeza de la piel de la caballa fresca, permitía que con un mismo trozo de cebo se capturaran 3 o 4 ejemplares en sucesivos lances.

    Al final, pese a la adversidad de la corriente, pasamos nuevamente una jornada realmente divertida. Creo que el pescador deportivo debe tener un afán de superarse día a día mejorando sus propios récords personales, intentando cobrar piezas -como atunes o grandes seriolas- que antes le parecían inalcanzables .     Pero pienso también, que el aficionado debe aprovechar las oportunidades que ofrece la mar y que permiten al pescador no demasiado exigente, disfrutar cuando ello sea posible de todas las modalidades de su deporte favorito.



     Diferencias entre caballa y estornino


Arriba estornino. bajo caballa

     La caballa( Scomber scombrus ) y el estornino( Scomber japónicus )-muy parecido a la anterior- pertenecen a la familia de los Escómbridos emparentados de cerca con melvas, atunes, bonitos y alalungas.Abundan en todos los mares acercándose a la costa durante los meses cálidos y viviendo en aguas más profundas (125 a 300 m.) durante el invierno.

    La caballa o verdel abunda más en el Atlántico que en el Mediterráneo. España captura cerca de las 35.000 toneladas anuales. Con relación al estornino, muy abundante también, las capturas mundiales del mismo rondan los dos millones de toneladas anuales.

    Ambas especies caballa y estornino, (también llamado visol o makarel), son a veces difíciles de distinguir por el aficionado.Se diferencian, como se ve claramente en la fotografía que acompaño, en que la primera aleta dorsal de la caballa tiene once a doce radios en vez de los 7 a 9 del estornino.Los ojos de la caballa son mucho más pequeños que los del estornino.El cuerpo de la caballa es mas esbelto que el del estornino que es más rechocho, y el colorido de las manchas sinuosas del dorso son más brillantes y nítidas en la caballa que en el estornino.Pero es que además éste tiene unas manchas negras difuminadas en la parte inferior de su cuerpo , por debajo de la línea lateral que no existen en la primera.

Artículo del autor de la pagina, publicado en Pesca a Bordo

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