La pesca de la sorela
   Arriba a la izquierda sorela : la franja dorada la presentan recién extraidas del mar. A la derecha jurel

    El jurel real o sorela ( Decapterus o Caranx ronchus) es un carángido como las palometas, la seriola , el palometón, el pámpol o los jureles.
    Pese a su gran parecido con estos últimos, los científicos lo han incluido actualmente en el género cáranx o decápterus como se deduce de su nombre. El resto de los jureles de nuestras aguas, el común, el mediterráneo o el pintado, están incluidos en el género Trachurus que quiere decir cola áspera.
    Las características diferenciales con estos es que el jurel real como se ve bien en alguna de las fotos tiene:
-Forma :la sorela tiene el cuerpo mas alto y comprimido que el jurel
-La línea lateral la tiene la sorela con escudetes óseos que cubren solo la parte recta de aquella, no la totalidad de la línea como en los jureles
-Presencia en ejemplares recién extraídos de una banda amarilla a lo largo de su cuerpo
-Presencia de los últimos radios blandos de aleta dorsal y anal una prolongación característica
-Una característica no descrita y que he constatado frecuentemente es que los machos añosos presentan un morro negruzco característico distinto del de las hembras
    El jurel real vive de ordinario en aguas profundas (hasta 200 m.) de mar adentro acercándose a la costa apara desovar. Se alimenta de plancton y pequeños peces
.
    Puede alcanzar los 60 cm y un kilo de peso

    ¿Cuando y donde pescarlas? Todos los años durante los meses de verano se acercan a nuestro litoral bandadas de jureles reales o sorelas (Decapterus rhonchus) que proporcionan jornadas divertidas al aficionado a la pesca sobre barco. Porque este carángido ofrece hasta el final una tenaz resistencia. Pescando desde escolleras o en el interior de ensenadas se pueden encontrar también sorelas aunque algo menores, que hacen las delicias también del pescador de caña.
    Antes de iniciarse en esta pesca selectiva será necesario informarse por otros colegas de los sitios querenciosos de estos bravos animales.
    Nosotros, año tras año, a partir de Julio y hasta Septiembre, los encontramos puntualmente cerca del cabo Cervera o frente a Torrevieja en fondos mixtos de roca y arena con 20 a 30 metros de sonda donde se reúnen para desovar y donde encuentran cardúmenes de pequeños peces que le sirven de alimento.


    De todos modos es imprescindible para obtener un buen resultado en esta modalidad de pesca la localización precisa mediante la sonda de los jureles reales. A veces las marcas que dejan en la pantalla son sutiles. Una o dos pequeñas manchitas de color blanco a diez o 15 metros de profundidad. En otras ocasiones son muy características tal como se aprecia en la imagen que presento, obtenida por medio de nuestra ecosonda, una Raytheon 850.
    Una vez localizados los jureles, rastreando lentamente la zona, dejamos caer el ancla unos metros a barlovento para tratar de caer en la zona adecuada.
    A continuación, si el barco se orienta con la corriente, dejamos casi en superficie una gran bolsa de grumeo atada en la proa. Lo preparamos con 4 o 5 kilos de alachas machacadas, mezcladas con pan duro triturado. Si el viento predomina sobre la corriente colocamos la bolsa colgada de un costado del barco. Los cabeceos de la embarcación producirán un rastro oloroso que atraerá al banco de sorelas.
Los mejores resultados se obtienen desde un poco antes del amanecer hasta las 9 o 10 de la mañana y también hacia la puesta del sol.
    Técnica El equipo que empleamos a bordo consiste en cañas ligeras de grafito de 3 a 4 metros. Las marcas Grauwell e Italcanna disponen de punteras intercambiables empleando nosotros las potencia mínima o media para hacer mas divertido el lance. Empleo línea monofilamento del 0,35 y aparejo final de un metro y medio de sedal del mismo grosor. La utilización de sedal más fino que este hace que algunas piezas al rozar con sus dientes el sedal en la acción de pesca se vayan con el anzuelo clavado en su garganta. Utilizamos un único anzuelo más bien grande: números 1 o 2 de Gamakatsu ya que la boca de la sorela es grande y no buscamos ejemplares pequeños que devolvemos al mar. Muchos colegas utilizan para la pesca de la sorela el aparejo clásico de volantín con 3 anzuelos y plomo final para pescarlas a fondo.
    Nosotros al grumear en superficie nos da un resultado excelente el aparejo descrito al que incorporamos 3 bolitas de plomo separadas por unos 20 cm y a su vez separadas del cebo por lo menos un metro Así al hundirse poco a poco el aparejo hace más difícil que el cebo gire sobre la línea, liándose. Porque, eso sí, cuando el aparejo se les presenta enredado está comprobado que no tocan el cebo.
    Normalmente se emplean trozos de alacha o sardina. Hemos ensayado con un resultado espectacular, contrastado repetidamente a bordo, un modo especial de presentación del cebo.


    La comida natural de la sorela adulta son los pequeños pececillos (sardinillas o boquerones) de un tamaño de unos 4 o 5 cm. Pues bien se trata de imitar aquellos pececitos. Para ello llevamos a bordo las alachas o sardinas más pequeñas que encontramos en la lonja. La cola de una de ellas la abrimos en dos filetes. Cada uno de ellos constituirá un cebo plegándolo sobre sí mismos cosiéndolos con el anzuelo dando dos puntadas. Así será más fino y pequeño, semejante al tamaño de sus cebos naturales. Para mantener la forma, y por si damos tirones en falso, amarramos la cola con una simple coca. El anzuelo como es lógico quedará lo más escondido posible. Entonces dejamos el cebo en el agua a favor de la corriente soltando poco a poco línea. Yo dejo resbalar con el carrete abierto las espiras de nylon sobre mis dedos saliendo así poco a poco y con pequeñas sacudidas. Lo que intento reproducir son las vibraciones de un pececillo herido que es arrastrado por la corriente al tiempo que se va poco a poco hacia el fondo. Al notar que las espiras se me deslizan con rapidez , cierro el carrete bruscamente y levanto la caña hacia arriba. El tirón del pescado es espectacular y pronto el carrete, colocado a poca presión de freno dada la frágil boca de la sorela, chirría y deja largar línea velozmente, arqueándose las caña hasta casi tocar el agua cuando ejemplares en torno al kilo atacan nuestros cebos. La acción de pesca es realmente divertida porque los toques se repiten una y otra vez. No es muy raro en las dos o 3 horas que dura la jornada de pesca conseguir 40 o 50 ejemplares de mas de medio kilo entre los 3 o 4 tripulantes .  

    Desde luego las pequeñas sorelas aunque tengan los tamaños mínimos permitidos las soltamos al agua tal como se ve en la imagen en la que por cierto se aprecia como la pequeña sorela presenta en el lomo bandas transversales mas oscuras tal como ocurren cuando están excitados muchos depredadores como lampugas, marlines atunes etc.
    A veces las carreras en superficie del pescado clavado en el anzuelo y los quiebros potentes y espectaculares nos anuncian que es una palometa (Trachynotus ovatus) lo que ha atacado nuestro cebo. Su defensa cuando el ejemplar tiene 500 o 600 gramos es brava y emocionante al pescar con aparejos razonablemente finos.


    Otra clase de peces que se ven atraídos por nuestro anguado o brumeo son las caballas, agujas o espetones, especies que también cazan a veces cerca de la superficie y no es muy raro que a veces anjovas o choas ( tal como aquí las llamamos) (pomatomus saltator ) den tirones brutales y corten luego limpiamente el aparejo.
  

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