Tomado de | ELMUNDO.ES

      MADRID.- El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) critica en un informe la "frenética construcción" de desalinizadoras en España y su impacto negativo en el medioambiente y el cambio climático. Según un estudio ', España es el país con "mayor capacidad de desalinización del mundo occidental" , aunque para el WWF esa no es la mejor solución para garantizar el suministro de agua.

   "Desalinizar el mar es una forma cara y de gran coste energético para conseguir agua" , indicó el director del Programa Mundial para el Agua Dulce del WWF, Jamie Pittock, quien explicó que la desalinización lleva a la emisión de gases de efecto invernadero y a la destrucción de las costas , lo que agrava el cambio climático.

    Para WWF, la frenética construcción de plantas desalinizadoras en España tiene su origen en la cancelación en 2004 del proyecto del trasvase del Ebro , que era una de las piezas centrales del Plan Hidrológico Nacional, y en "su tradicional intento de garantizar el agua en uno de los países más secos de Europa".

    El informe critica "la transformación de la árida Almería en la mayor concentración de invernaderos de horticultura de Europa entre 1987 y 2004" y la planta desalinizadora de Carboneras, construida en esa región y que es la más grande de Europa.

   Además, el aumento del turismo en España ha llevado igualmente a un mayor consumo de agua debido a la constante construcción de residencias secundarias en urbanizaciones levantadas en las proximidades de campos de golf, como el Desert Springs (norte de Carboneras), según el estudio.

    En ese mismo sentido, el WWF recuerda que "España estableció un nuevo récord al construir 800.000 nuevas propiedades en 2005 , principalmente en la costa sur", y asegura que esa cifra supera las edificaciones realizadas en Francia, Alemania y el Reino Unido juntos.

    Por todo ello, la organización de defensa del medioambiente se hace eco de "las voces que sostienen que el problema real del agua en España está más vinculado a expectativas poco realistas y a una pobre gestión del agua" .

    A diferencia de otros países desarrollados que destinan el agua desalinizada a usos urbanos, "España dedica una increíble proporción de agua desalinizada a la agricultura, el 22% , el mayor porcentaje del mundo", señaló el presidente de la Asociación Española de Desalación y Reutilización, José Antonio Medina, citado en el informe.

    En teoría, el elevado coste del agua desalinizada descarta su uso agrario , pero "desde 1983, el Gobierno español financia el agua desalinizada para que su precio sea similar al que pagan las familias".

    A la vista del informe, WWF/Adena reclama al Gobierno español un cambio significativo hacia políticas que aseguren el uso racional y sostenible del agua. "El regadío consume el 75% de nuestros recursos hídricos sin pagar un precio real por el agua" critica Schmidt. "El Gobierno ha encontrado una solución temporal en la construcción masiva de desalinizadoras; pero con cada desalinizadora nueva, el precio del agua subirá", denunció.

    WWF/Adena advierte que para que existan recursos sostenibles de agua, hay que empezar con la protección de las fuentes naturales como ríos, acuíferos y zonas húmedas, así como una mejor gestión en la demanda de agua, por ejemplo una mayor eficiencia en su uso, la modernización de redes de abastecimiento urbanas –en las que en la actualidad se pierde uno de cada cinco litros de agua- y de regadíos, una mejor planificación que evite la producción de excedentes agrarios – en 2004, se gastaron más de 1000 hm3 de agua en la producción de excedentes en los cultivos de arroz, algodón, alfalfa y maíz -, y una política territorial sostenible.
      «A pesar de las numerosas críticas contra las desalinizadoras, algunos países han entrado en una espiral por promover la fabricación de agua sin hacer un análisis previo sobre su uso y abusos. A pesar de las buenas experiencias en la India para tratar aguas contaminadas con tecnologías de membranas, las desalinizadoras no contribuyen a resolver el problema de 1.200 millones de pobres en el mundo que no tienen asegurado el abastecimiento de agua potable. La desalinización masiva muestra que cerramos los ojos ante su problema y los impactos sobre el medio ambiente» concluye Schmidt

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