TOMADO DE LA VERDAD VEGA BAJA .TORREVIEJA
Hernández Mateo dice que los vecinos se movilizarán contra la desalinizadora
El alcalde de Torrevieja advierte de que la «indignación» va en aumento y exige la rectificación del Ejecutivo central ante lo que califica como «bomba de relojería»
J. L. M. / L. V./TORREVIEJA

ENÉRGICO. El alcalde de Torrevieja, Hernández Mateo. /

«El futuro de Torrevieja está en juego y, como siempre he dicho, cuando se trata de defender a mi pueblo no me temblará la mano ante nadie». Así se manifestaba ayer el alcalde de Torrevieja, Pedro Ángel Hernández Mateo, en declaraciones a este diario, mostrando su «preocupación» ante las decisiones del Gobierno central en materia de medio ambiente y, especialmente, sobre costas, «porque, con la puesta en marcha de la nueva desalinizadora, lo que quieren, además de no hacer lo que deberían estar haciendo, es cargarse totalmente la playa de los Náufragos y poner una bomba de relojería a tiempo indefinido con el turismo de Torrevieja».

Por ello, el primer edil está dispuesto «a llegar a donde haga falta para impedir la construcción de esa gran desalinizadora que acabará con la riqueza de mi pueblo. No lo voy a consentir». En este sentido, el alcalde no descarta sacar la gente a la calle: «Me lo están pidiendo, pues la gente de Torrevieja está cada día más preocupada, la indignación va en aumento, cada día cuesta mucho detener a los ciudadanos para que no se manifiesten contra el Gobierno de la nación, y no se hasta dónde llegarán».

Si ese momento llegara, algo que, en su opinión, «cada día parece más cerca, yo estaré con mis vecinos que tantos años están confiando en mí, porque saben que ante todo estoy para defender sus intereses y, como siempre he hecho, no les voy a fallar».

Así, exige al Gobierno que preside Rodríguez Zapatero y la ministra Cristina Narbona «un cambio de talante» y que «atienda a las razones objetivas que aportan los técnicos», pues afirma que «el día menos pensado se disparará la cosa y no sé qué pasará, porque llevo meses frenando a la gente».

Hasta el momento, según dice el alcalde, se ha conseguido detener las movilizaciones en espera de los recursos de la Generalitat, «pero no creo que sea fácil aguantar más». Añade Hernández Mateo que la pasada semana mantuvo una reunión con el conseller de Medio Ambiente y Agua, José Ramón García Antón, para explicarle la situación límite ante la que se encuentra y solicitar más apoyo, algo que le garantizó.

Hernández Mateo dice que «no hay razones objetivas para realizar esa monstruosidad» y, en cambio, «existen muchas para detener la mayor planta desalinizadora de Europa». Por ello, dice, «estoy muy preocupado, porque creo que es una bomba de relojería puesta al desarrollo de la ciudad y al turismo de Torrevieja, con la nueva desalinizadora».

Y es que, según los informes en manos del Ayuntamiento, «sería acabar con la ciudad», ya que «meter una desalinizadora con un enorme consumo eléctrico y gran consumo de dióxido de carbono para los ciudadanos en un entorno del un parque natural con un gran valor ecológico, no sólo acabaría con el parque, sino con la vida de los ciudadanos, pues no volvería nadie a un lugar como ése».

No obstante, el primer edil advierte de su «predisposición a colaborar», pero «nunca a costa de mi pueblo». Por ello, defiende la construcción de desalinizadoras más pequeñas, de unos 15 hectómetros cúbicos, que suministren agua a las zonas en las que se ubiquen, «y no la más grande de Europa con una capacidad de 250 hectómetros cúbicos y al lado del mar y de zonas tanto valor turístico y económico».

Además, justifica esta propuesta alternativa en el destino del agua desalinizada, pues, según dice, «dará el 25% del agua para esta Comunidad y el 75% a Murcia, por lo que lo más justo y consecuente sería hacer hacer dos desalinizadora más pequeñas, una en cada zona, que se hubieran ubicado en partes con menos daños colaterales».

Asimismo, Hernández Mateo asegura que la «persistencia de la ministra no tiene más justificación que un castigo o complot contra Torrevieja, por no entrar en el juego que se nos pide a no ser que beneficie al Gobierno central en materia de votos».

Constitucional

Sin embargo, hay que recordar que el Pleno del Tribunal Constitucional autorizó la semana pasada a la empresa estatal Acuamed la construcción de la desalinizadora en Torrevieja, al entender que de su puesta en marcha no se derivan «afecciones medioambientales de tal entidad que justifiquen su prevalencia sobre los intereses generales vinculados a la seguridad del abastecimiento».

El Alto Tribunal dictó un auto, con el voto particular en contra del magistrado Jorge Rodríguez-Zapata, en el que mantiene la suspensión del acuerdo que adoptó el 1 de marzo pasado el director de Territorio de la Comunidad Valenciana y estima la mayoría de los argumentos planteados por la Abogacía del Estado, que defendió que la construcción de la desalinizadora es «imprescindible para satisfacer el déficit estructural de recursos hídricos que padece la cuenca del Segura».