UNA PESCA DE INVIERNO : EL PAGEL

Publicado en Pesca a Bordo en el año 2.000

    La pesca selectiva del pagel es uno de los muchos desafíos que se le presentan al pescador deportivo sobre barco en la temporada invernal. La razones de la dificultad de esta pesca son varias. La mas importante es la escasez de este precioso esparárido. Por ello el pescador tendrá que echar mano a todo el bagaje de conocimientos adquiridos con el transcurso de los años para poder dar con los escasos bancos de pageles. El pescador sabe que este esquivo, astuto, y fuerte animal tiene querencia por los fondos arenosos o fangosos en los que busca gusanos poliquetos, pequeños cangrejos, gambas o ermitaños que en ese momento estén cambiando su alojamiento por una concha de caracol marino algo más confortable. Pese a eso, el aficionado conoce que tendrá que buscarlo cerca de los cantiles submarinos donde el pagel busca también su comida predilecta, al tiempo que se refugia allí también, huyendo de un modo ancestral de las redes barrederas de los barcos de arrastre.


Imágen de un banco de pageles y vidriadas en un cantil submarino

   . Fondos marinos querenciosos del pagel   Por esto el pescador de pagel deberá conocer lo más posible los fondos marinos cercanos a tierra, para colocar sus aparejos precisamente en los lugares querenciosos de aquel. La información de veteranos y de profesionales que le proporcionen las "señas" o enfilaciones, o mejor, la búsqueda paciente por uno mismo de aquellos sitios preferidos por el pagel serán pues imprescindibles. Para esta búsqueda personal se precisa interpretar muy bien los datos que proporciona la sonda. Será necesario situarse muy cerca de los a veces pequeños cantiles submarinos, a ser posible provistos de vegetación. Esta se verá reflejada en nuestra pantalla por pequeñas manchas amarillas encima de la banda roja y más ancha del piso rocoso. Si por encima de aquellas se perciben pequeñas manchas azules pegadas al fondo, podremos pensar que peces bentónicos como pageles vidriadas o serranos serán los causantes de tales imágenes.A veces por encima de este pescado de fondo, veremos manchas densas formadas por infinidad de puntos azules que quizás correspondan a chuclas besugos o bogas. En los meses invernales e incluso en profundidades de 40 o 50 metros donde encontramos el pagel , hallamos a menudo, a unos 5 o 10 metros del fondo, señales azules aisladas y fuertes de color, que indican la presencia de calamares que como está comprobado comparten el mismo hábitat que los pageles y besugos.

    Picada del pagel Decía que la pesca del pagel es un verdadero desafío al pescador. Lo es sobre todo porque su picada es a menudo suave, otras veces seca y aislada que el pescador debe diferenciar del mordisqueo casi continuo de la morralla del fondo. Un pagel es difícil que se clave solo, tal como ocurre con un serrano o una gallineta. Es preciso estar atento y darle el tirón en el momento oportuno. Según los submarinistas el pagel se acerca, ve el ermitaño, lo toma con delicadeza permaneciendo estático, lo mastica y lo suelta para volverlo a tomar. A veces mordisquea con delicadeza quitando primero la cabeza a una pequeña gamba. Por último se decide y si entonces no encuentra resistencia traga el resto de la gamba o del ermitaño.

Por eso el pescador novel verá con desesperación como sus compañeros veteranos en estas lides cogen un pagel tras otro, mientras él sube tan solo serranos o chuclas que son mucho mas voraces y cuya pìcada no admite ninguna duda.

    Un dia de pesca tras el pagel A las 5 de la mañana de un domingo de este pasado diciembre hacía realmente un frío desacostumbrado en esta cálida tierra del naranjo y el limonero del sureste español. Tres grados marcaba el termómetro digital de la torre cercana. Así que bien equipados con anorak, un par de jerseys y gruesos pantalones de lana, nos pusimos en marcha hacia Torrevieja. Ese día tan solo Manolo Ruiz y yo teníamos el día libre de compromisos. Los otros compañeros de barco César y José, por distintos motivos, no pudieron venir.

    Teníamos la ilusion de siempre, pero aquel día era algo especial ya que íbamos a participar en uno de los dos concursos selectivos de pesca del pagel que organiza todos los años el R.C.N. de Torrevieja. Mientras llegábamos le iba comentando a mi compañero el acierto e intuición que tuvo la temporada pasada, al convencernos de "echar el hierro" en un fondo, aún desconocido para nosotros, pero que reunía las características descritas más arriba, y que reproduce el fotograma que presento de nuestra sonda. Se ve en él, un pequeño desnivel del terreno, pequeñas manchas de vegetación amarillas (que luego comprobamos que lo formaban gorgonias y coralinas), apreciándose además, muy pequeñas manchas de pescado de fondo. Resultó que después de ejercitar la proverbial paciencia de todo buen pagelero, logramos una bonita pesquera de 15 o16 pageles de 400 a 700 gr.

    Una hora después de esta charla, aún de noche, nos encontrábamos navegando hacia esa zona acompañados por las luces de otros barcos deportivos que poco a poco se fueron abriendo en abanico en busca de sus pesqueros favoritos. Con alivio comprobamos que no había ningún colega fondeado en nuestro pesquero. Es aún poco conocido y lo habíamos tenido un tanto reservado desde el año anterior por lo que era de esperar que encontráramos pageles.


Poco despues del amanecer, ya en el pesquero

    Llegamos cuando la luz del amanecer se filtraba aún difícilmente entre bandas de nubes alargadas de un color plomizo que poco a poco iban tomando un matiz rosado y que flotaban allá lejos junto al horizonte. Para un viejo lobo de mar "Vicente el campellero", esas bandas de nubes formando canales en el cielo eran vaticinadoras de viento de poniente. Así lo había previsto el Instituto Nacional de Meteorología y así sopló durante casi toda la mañana. Con el G.P.S. localizamos la gran losa de piedra que tiene unos escasos 100 metros cuadrados y que sobresalía tan solo un metro de un fondo más blando.Esta gran roca debía ser conocida por los arrastreros, por lo que sus alrededores eran cuidadosamente evitados al faenar. De ahí su riqueza de pescado.La pueblan pequeñas gallinas vidriadas, serranos, julias chopas etc y por encima del fondo casi siempre, durante nuestras salidas invernales, encontramos calamares. Al hacerse de día y ya mediante "señas" o enfilaciones corregimos nuestra posición. Las"señas", para esta clase de pesca, son aún muy necesarias para precisar con exactitud los cantos de las piedras donde marisquea el pagel.

     Calamos nuestros aparejos hechos cuidadosamente entre Manolo y yo la tarde anterior. Habíamos copiado el modelo de terminal de Salvador Ruiz uno de los campeones nacionales torrevejenses al que invitamos a pescar en nuestro barco en una ocasión. Se compone el terminal de una línea del 0,35 de nylon de buena calidad con 3 cametas o camadas de unos 20 cm ., la última de las cuales es un poco más larga para que "duerma" en el piso. Van engarzadas en la línea, como ya describía en otro momento, por pequeñas bolitas "Cross bead" perforadas vertical y horizontalmente y que permiten que la camada gire libre y sin enredos. Como tope de éstas hacemos nudos dobles o triples en los que encajamos pequeñas perlas fluorescentes para atraer la atención de los peces. También el plomo final de 100 o 150 gr. según la corriente, va coloreado de rojo o amarillo por igual motivo. Siempre usamos cañas muy finas de grafito 4 o 5 metros y carretes Daiwa con línea del 0,22 de fibra de carbón que trasmite perfectamente la picada en estos fondos. A veces, si notamos la presencia de calamares, colocamos medio metro encima del anzuelo más alto, un "pajarito" o Squid hunter" que nos da en ocasiones excelentes resultados.


Cebos preferido por el pagel . A la derecha bramantos

   Los cebos que usamos para los grandes pageles son por orden de preferencia, el cangrejo ermitaño, la lombriz tita, el bramanto y las pequeñas gambas vivas.

     A poco de calar las cañas Manolo exclamó:-¡Ya lo tengo! ¡Es un pagel muy gordo!-.El pescado ofreció una gran resistencia a ser despegado del fondo sacudiendo la puntera de la caña con violencia. Poco a poco lo fue izando aunque a veces Manolo tenía que acelerar la recogida de línea porque el pescado ascendía rápidamente tratando de amortiguar su dolor o intentando zafarse del anzuelo. Inmediatamente después se sentían las cabezadas características que lo identifican. La fina puntera de su caña estaba arqueada hacia el agua acusando las frecuentes tarascadas del animal. Al cabo de unos minutos pude meter en el salabre un precioso pagel de más de medio kilo. La mañana empezaba bien. Sabíamos ahora con seguridad que estaban allí.

    Al principio estuvimos pescando encima de la gran losa por lo que las julias y las pequeñas gallinas o cabrachos se comían glotonamente nuestros ermitaños Nada menos que 12 o 14 cabrachos fueron devueltos al mar en el trascurso de las dos horas siguientes. En ese tiempo mi colega Manolo, que estaba muy fino ese día, me estaba dando un pequeño revolcón ya que para dos pageles que había subido yo a bordo, el había conseguido 6.

    Uno de los factores que influyen favorablemente sobre el resultado final de esta pesca es la constancia, emanada de la confianza en la presencia de pageles en el pesquero. Es igualmente importante el grumeo continuo a base de las patas, picos de cangrejo y de la no menos eficaz cascarilla de las conchas donde se refugian los ermitaños. El sembrar el suelo de estos y la repetida lluvia hacia el fondo de todos estos despojos durante horas y horas, termina por hacer entrar el pagel. Así pues permanecimos en el mismo sitio cobrando o cediendo un poco de cabo hasta que dimos a eso de las doce con el canto exacto de la piedra.Y entonces, y sin duda debido a lo dicho anteriormente, fue una verdadera locura para el verdadero aficionado al pagel. Una y otra vez tocaban, clavábamos y mientras los subíamos gozábamos de su valentía salvaje y de su vigor. Una esperanza crecía poco a poco en nosotros y nos llenaba de júbilo. Podría ser que este año consiguiéramos hacernos con un buen trofeo en este Concurso.

    En una de las ocasiones Manolo afirmó:-¡Este debe tener mas de un kilo!- Nuestra sorpresa fue que por encima del pagel, que iba enganchado como casi siempre en el último anzuelo, un hermoso calamar transparente aparecía clavado en las finas agujas del "pajarito". Me vi negro para poder salabrar rápidamente los dos. Había que hacerlo así, porque si no, existía el peligro de que el calamar se desprendiera de las agujas sin muerte del Squid hunter.

A la una y cuarto con una mar preciosa y en calma dimos avante hacia Torrevieja. El control del pesaje de capturas se cerraba a las dos y media y teníamos unas doce millas por delante, el atraque y la tediosa tarea de arranchar el barco.


Parte de la pesca de ese afortunado día. .Delante uno de los calamares que logramos

    El resultado del Concurso sobrepasó todas nuestras ilusiones. Nuestros 20 pageles pesaron 7 kilos y ochocientos gramos. Hubo otro barco "el Noelia" de Pablo Espinosa y de otros veteranos y excelentes pescadores que llevaron al peso nada menos que 10 kilos y medio de pagel, pero al ser el promedio de pesca lo que puntuaba y ser ellos 3 y nosotros dos a bordo, quedamos los primeros en este primer concurso selectivo. Participamos 32 barcos y 76 pescadores y la cantidad total de pagel presentado en el control fue de 49 kilos. Los siguientes clasificados fueron el "Carmen y Noelia" y el "Castelo" ambos ¿cómo no? de pescadores torrevejenses pertenecientes a la Selección Nacional , Angel García y Salvador Vidal. El premio al pagel mayor ( de un kilo y cuarto) fue para el también seleccionado Salvador Ruiz delegado de la Federación alicantina.

La pesca es así. En esta ocasión una gran dosis de suerte, la constancia, la intuición y finura de mi colega Manolo nos dio el deseado triunfo.- A. J. Dic.2000